Varias veces se escucha la frase “la Bolsa es timba”.
Para desentrañar lo que hay detrás de esa opinión, es bueno hacer la distinción entre los 2 tipos principales de inversiones:
›Renta Fija: el inversor conoce el flujo de ingresos futuro del activo en el que está invirtiendo (pago periódico de renta y amortización del capital). Tal es el caso de un plazo fijo en un Banco o un bono en la Bolsa.
›Renta Variable: las acciones de empresas como Coca-Cola, Microsoft y CitiBank forman parte de este grupo de activos. Al invertir en acciones no se puede conocer con exactitud el precio que tendrá en el futuro, pero sí es esencial si se quiere invertir profesionalmente conocer si una inversión tiene alta probabilidad a favor o no de que el precio evolucione según lo planificado.
Para eso se suelen realizar 2 clases de análisis (si bien no son los únicos, son los más utilizados):
1) Análisis fundamental: se estudia el contexto macroeconómico (PBI, inflación, desempleo, oferta monetaria, etc), los sectores de la economía favorecidos por la situación actual y con mejores perspectivas futuras, se compara empresas que están dentro de un sector, y se profundiza en indicadores de una determinada empresa (como por ejemplo precio de una compañía en relación sus ganancias o ventas) para ver si está «barata» o «cara».
2) Análisis técnico: se estudia el comportamiento del precio de las acciones de una empresa a través de distintos indicadores (elegidos según el criterio y forma de operar de cada analista) para pronosticar la tendencia del precio.
Algunos profesionales sostienen que son dos análisis igualmente importantes y complementarios, otros toman preferencia de uno por sobre el otro.
Es importante aclarar lo siguiente: no es realista esperar que todas y cada una de las inversiones en acciones otorguen una ganancia; en este sentido una característica del futuro es que es incierto. Pero que exista incertidumbre, no quita al hecho de que haciendo un análisis profesional se pueden realizar inversiones con alta probabilidad a favor, de manera tal que la cartera tenga grandes posibilidades de obtener ganancias mucho mayores a las otorgadas por la renta fija, a lo largo del tiempo.
Es esencial tener una clara política de administración del riesgo con estrategias específicas de salida de aquellas inversiones que no se comportan según lo planificado. Además de esto, es igualmente importante determinar puntos estratégicos de toma de ganancias.
La rentabilidad potencial de una inversión en acciones supera con creces a la que se puede obtener con la renta fija, de allí que se aconseja para perfiles dispuestos a que su cartera de inversión tenga cierta volatilidad.
Aquella persona que porque le gusta tomar “Coca-Cola” invierte en esa empresa, efectivamente está timbeando. En cambio, el hecho de considerar a una inversión justamente como un proceso, la convierte en profesional.
Lic. Diego Ariel Polacov
Asesor de Inversiones y Financiamiento – Clave Financiera
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