Ventajas de Invertir en la nube

Pocos términos fueron tan populares en el mundo de la tecnología como la computación en la nube. Hoy en día, parece que todo sucede en la nube.

La computación en la nube (o cloud computing, en inglés) es una tecnología que permite acceder remotamente, de cualquier lugar del mundo y en cualquier momento, a softwares, almacenamiento de archivos y procesamiento de datos a través de Internet, sin la necesidad de conectarse a un ordenador personal o servidor local.

Si alguna vez editaste un documento en Google Docs, escuchaste música en Spotify o viste una película en Netflix, tuviste contacto directo con la computación en la nube. Todos ellos son servicios online que no demandan la descarga, instalación y acceso de ningún tipo de software o archivo en tu ordenador. Solo necesitas un navegador y una buena conexión a Internet para utilizarlos.

La computación en la nube trajo consigo innumerables ventajas.

1. Permite la reducción de costos de infraestructura, ya que elimina el gasto capital con compras de hardwares y softwares, instalación y manutención.

2. La economía de espacio: dado que los recursos permanecen almacenados online.

3. La centralización de la información, evitando que todos los datos se mantengan en distintos programas, con diferentes tipos de autenticación y formas de acceso.

4. Permite a las empresas flexibilidad y reducción en la planificación tecnológica.

5. El trabajo remoto: funcionarios de empresas pueden acceder a todos los datos a través de cualquier ordenador, notebook, tablet o smartphone, desde que estén conectados a Internet.

6. Posibilita realizar respaldos de los datos almacenados, al mismo tiempo recuperación ante desastres, mientras los objetivos de las organizaciones y negocios continúan ejecutándose. El cloud computing utiliza un servidor remoto para conectar los dispositivos de los usuarios a recursos centralizados. Un servidor remoto almacena todos los datos y programas que necesitas, y puede estar en tu propio país o al otro lado del mundo, por ejemplo, en Japón. El hecho es que logras accederlos por Internet, desde cualquier lugar, aunque estén almacenados a kilómetros de distancia.

Invertir en la nube. Innumerables ventajas

Tal como publica Rockcontent, existen 3 tipos de computación en la nube: la pública, la privada y la híbrida:

Nube pública

Son recursos computacionales, como servidores y almacenamiento, provistos por un tercero y disponibles a cualquier persona o empresa que desee contratarlos. En este modelo, el cliente se responsabiliza por lo que será enviado a la nube, sea una copia de seguridad, una aplicación o algunos archivos, mientras el proveedor de la nube se preocupa por la manutención, la seguridad y la gestión de todos los recursos.

En la nube pública, todo está disponible en la web y se comparte entre varios usuarios que usan de manera simultánea (pero por separado), lo que hace que los recursos se mantengan estandarizados.

Por ofrecer soluciones unificadas, este modelo acaba siendo más económico.

Por lo tanto, la nube pública es indicada para los negocios que quieren ahorrar en la inversión.

Nube privada

En este modelo, la empresa mantiene la infraestructura de la nube en su dominio interno y ofrece acceso restringido a usuarios seleccionados, como funcionarios y socios.

La nube privada ofrece a la empresa la posibilidad de personalizar las funciones y el soporte a sus necesidades. Como la nube está diseñada exclusivamente para ella, todos los procesos se dirigen a la realidad del negocio.

Nube híbrida

Por último, cuando hablamos de la nube híbrida, nos referimos a la unión de las dos anteriores, es decir, la combinación que permite que compartan datos y aplicaciones entre ellas. Siendo así, acorde con la necesidad y la estrategia del negocio, algunos recursos se utilizan privadamente, otros se utilizan públicamente o se enlazan mediante tecnologías.

 

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