Previamente a adentrarnos de lleno en la temática de bonos, es conveniente recordar su definición: es un título de deuda que emite el Estado o empresas privadas para financiarse. Son adquiridos por los inversores, quienes buscan obtener una rentabilidad.
Los bonos emitidos por el Estado se denominan “títulos públicos”, mientras que aquellos emitidos por entidades privadas se los llama “obligaciones negociables” o “bonos corporativos”.
Antes de comprar un bono, el inversor ya conoce la forma de cálculo de cuánto dinero recibirá en el futuro. Para cada bono que existe, en su momento de origen, el emisor fijó las condiciones de emisión, es decir las características del contrato entre las partes (Estado o empresa por un lado, e inversores por el otro); entre las más importantes figuran:
• Moneda en que se paga.
• Fecha de vencimiento: en la cual el emisor se compromete a devolver la totalidad del capital más intereses.
• Periodicidad de pago de intereses.
• Forma de pago de los intereses: tasa fija (ejemplo 45% TNA, tasa nominal anual) o variable (ejemplo ajustable por inflación o variación del dólar oficial).
• Si el capital se devolverá en su totalidad a la fecha de vencimiento o parte se amortizará en un período anterior.
Es importante antes de tomar la decisión de invertir en un determinado bono, fijarse además de las condiciones de emisión en los siguientes factores clave:
– Precio: su valor surge de la oferta y demanda.
– Liquidez: monto negociado en un determinado período de tiempo (día, semana, mes). Permitirá establecer si el bono se podrá vender fácilmente en caso de que el inversor en el futuro así lo desee.
– TIR: tasa interna de retorno. Es la tasa de rendimiento que iguala el valor presente del flujo de fondos (intereses + amortización de capital) al precio de mercado del bono (inversión inicial).
– Paridad: mide el porcentaje del valor técnico del bono (de acuerdo a las condiciones de emisión) que es reconocido por el precio.
– Duration: mide el plazo hasta el vencimiento, ponderado por los distintos pagos (de intereses y capital) a realizar desde el momento presente. Es más útil como medida de vencimiento de un bono, ya que considera no sólo la fecha de vencimiento sino los pagos que el inversor recibirá previamente a la misma.
– Capacidad de pago del emisor.
Este análisis en conjunto otras especificidades (como por ejemplo la sensibilidad del precio del bono ante un cambio en la tasa de interés) hará que la persona que decida poner su dinero en un determinado bono, tenga un conocimiento íntegro de la inversión que está realizando.
Lic. Diego Ariel Polacov
Asesor de Inversiones y Financiamiento – Clave Financiera